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Cruz
(heb. {êts, "árbol"; gr. staurós, "estaca", "palo", "cruz").
Poste enterrado en la tierra en posición vertical, a menudo con un
trozo perpendicular a él, en su parte superior, para formar una T o
una cruz. La crucifixión* era un método característico de ejecución
romana. Sin embargo, nunca se aplicaba a ciudadanos romanos, pues
esta forma de castigo se reservaba para las personas más
despreciadas: los esclavos, los peores criminales y los no romanos.
Al someterse a esa forma de muerte, Cristo se humilló hasta lo sumo
(Fil.
2:8). Sobre todos los crucificados se pronunciaba una maldición
(cf
Dt. 21:23;
Gá. 3:13). Parece que este modo de ejecución fue introducido en
Palestina por Antíoco Epífanes c 165 a.C. La lenta muerte en la cruz
era verdaderamente horrenda, porque las víctimas seguían viviendo
muchas horas, y a veces hasta varios días. Entre los judíos, la
forma más corriente de ejecución era el apedreamiento, aunque
también existía la posibilidad del ahorcamiento o del empalamiento
de los cuerpos muertos sobre una viga o un árbol para exponerlos a
la vergüenza pública (Dt,
21:22, 23).
El Salvador habló de la cruz como de un símbolo de sacrificio propio
(Mt.
10:38;
16:24). Como lo proclamaron los apóstoles, el evangelio estaba
centrado en la crucifixión y resurrección de nuestro Señor (1
Co. 2:2; etc.), y con Pablo la cruz llegó a ser un término
abarcante para hablar del mensaje de salvación mediante Cristo (1
Co. 1:18;
Gá. 6:14;
Fil. 3:18;
Col. 1:20). "Y yo, si fuere levantado de la tierra -dijo Jesús-,
a todos atraeré a mí mismo" (Jn.
12:32).
Una de las cruces aparentemente cristianas más tempranas que se haya
encontrado hasta ahora es la que se grabó en la pared estucada de
una casa de Herculano, descubierta en 1939. Debajo de ella hay un
pequeño gabinete de madera que se cree haya sido un reclinatorio
para orar o un altar. Otras cruces antiguas fueron grabadas en
osarios (receptáculos para los huesos), tal vez cristianos, en
Jerusalén. Véanse
Ahorcamiento;
Barrabás;
Clavo.
Bib.: FJ-AJ xii.5.4.
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