Diccionario bíblico adventista 


Iglesia

(gr. ekkl'sía; de ek ["fuera"] y kaléÇ ["llamar"]).
En el griego secular, el término significaba una reunión de gente, tal como un cuerpo político debidamente citado, o, en general, una asamblea. No se puede presentar algún caso en que se lo usara para una sociedad religiosa. En la LXX ekkl'sía es traducción casi exclusiva del heb. qâhâl, "congregación", "reunión", "asamblea" (1 R. 8:14, 22; 1 Cr. 13:2; etc.). El uso que se le da en el NT parece estar basado en el de la LXX.
En tiempos del NT el término se aplica con mayor frecuencia al cuerpo de personas que creen en Jesús como el Mesías y lo aceptan, viven sus enseñanzas y están unidos en una organización creada por Jesús (Mt. 16:18; cf 1 Co. 3:11; Mt. 28:19, 20; Mr. 16:15, 16; Hch. 2:38, 41, 47; 16:13; Ro. 12:4, 5; 1 Co. 12:12). En Hch. 7:38 se lo usa para referirse a la congregación de los israelitas. Cuando se lo emplea para la iglesia cristiana tiene varios matices de significación: 1. Una reunión eclesiástica (1 Co. 11:18). 2. El total de cristianos que viven en un lugar (4:17). 3. La iglesia universal (Mt. 16:18).
Después de la ascensión de Jesús, el liderazgo de la iglesia recayó naturalmente sobre los apóstoles. Cuando surgió una necesidad, se dio cargos directivos a otros (Hch. 6:2-6). La iglesia se concentró primero en Jerusalén (Lc. 24:47; Hch. 1:8; 10:39; 15:2), pero más tarde se extendió a otras partes (Hch. 1:8; 8:1; etc.). Aparentemente, los primeros miembros fueron exclusivamente judíos (Hch. 11:19), pero más tarde los gentiles se constituyeron en mayoría. A medida que surgían congregaciones en diversos lugares, se designaron líderes locales (Hch. 14:21-23; 20:17; etc.; cf 1 Ti. 3:1-13)
El requisito básico para entrar a la iglesia cristiana era aceptar a Jesús como el Mesías (Hch. 2:38; 4:10-12; 5:30, 31; etc,). Con respecto a otras doctrinas, las creencias de la iglesia naciente eran muy similares a las del judaísmo. Los cristianos, tanto judíos como gentiles, asistían a las sinagogas el sábado para escuchar la interpretación de los escritos de Moisés (13:42-44;15:13, 14, 21). Con el tiempo, al surgir diversos movimientos cismáticos en la iglesia, se vio la necesidad de desarrollar y clarificar las doctrinas (1 Ti. 6:20; 2 P. 2:15-19; 1 Jn. 2:18, 19; 4:1-3; 5:10; véase Jud. 17-19). La iglesia debía completar la obra que Israel había dejado sin hacer: representar el carácter de Dios ante el mundo (Mt. 28:19; Ro. 2:28, 29; Gá. 3:28, 29; Ef. 2:8-22; 1 P. 2:5-10) y prepararse para el retorno de su Señor (1 Co. 1:7, 8; 2 P. 3:14; Ap. 14:5; etc.).