Diccionario bíblico adventista 


Sermón del Monte, El

Uno de los discursos más importantes de nuestro Señor, dado en las laderas de una colina de Galilea, mediante el cual resumió la naturaleza, el propósito y los principios del reino de la gracia divina que había venido a establecer (Mt. 5-7). Jesús acababa de terminar su la gira de evangelización por las ciudades y las aldeas de Galilea para anunciarlo (4:23), y había nombrado a los Doce para que fueran sus apóstoles (Mr. 3:13-19; Lc. 6:12-16). Este sermón era para ellos en particular, pero también estaban presentes muchos otros seguidores y oyentes de Cristo. El Sermón del Monte se puede considerar el discurso inaugural de nuestro Señor como dirigente del reino de la gracia divina, o como su constitución. Presenta los requisitos para entrar en él, el carácter que se espera que tengan sus ciudadanos, y sus privilegios y responsabilidades en una forma más abarcante que en cualquier otra ocasión registrada. Es una definición de la clase de vida que se debe vivir en la nueva sociedad espiritual que Jesús vino a establecer. Los principios expuestos abarcan toda la gama de deberes del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes. En este sermón, el Señor cita a menudo "la ley y los profetas" (Mt. 5:17-22, 27, 38; cf Ex. 21:24; etc.); de este modo, enriquece la comprensión espiritual de sus oyentes y aplica en forma práctica los principios del AT a su reino de justicia. La verdadera religión, afirma, controla los motivos y las actitudes, como asimismo las palabras y los hechos que se derivan de ellos, puesto que es posible tener la forma de la religión y la apariencia del recto vivir sin que el corazón y la vida estén sinceramente dedicados a Dios, o sin tener un verdadero y cordial interés en el prójimo.
Mt. 5 presenta el carácter motivado por el amor al prójimo como el objetivo final de la ciudadanía en el reino, y alcanza su culminación mediante una invitación a ser "perfectos", así como Dios es perfecto (v 48). El cp 6 se refiere a los incentivos para la vida recta, y se cierra con un desafío a hacer del reino de los cielos el supremo blanco de la vida. El cp 7 se dedica a ciertos privilegios y responsabilidades específicos del cristiano, y termina con un llamamiento a una acción decisiva para lograrlos y cumplirlas (vs 24-27).
El sermón comienza con una explicación gentil acerca de cómo se puede llegar a ser ciudadano del reino (cp 5:3-12), y lo define como un representante viviente de sus principios (vs 13-16). En qué consisten esos principios se discute con más detalle en los vs 17-48. Nuestro Señor continúa entonces subrayando la importancia de los correctos motivos que conforman el culto, el servicio y las relaciones humanas (6:1-18), y pone énfasis en una completa confianza en la bondad de Dios con respecto a las necesidades de esta vida (vs 19-34). Nuestras relaciones mutuas deben ser un ejemplo viviente de la regla de oro (7:1-12). La estricta obediencia y el dominio propio son la prueba del discipulado (vs 13-23). En su cierre Jesús extiende una urgente invitación a sus oyentes a poner en práctica en su vida diaria estos principios (vs 24-27)